
Habitualmente, en el proceso de compra de un inmueble, se suele firmar un contrato de arras entre comprador y vendedor. Los contratos de arras son acuerdos previos a la compra de un inmueble, donde el comprador entrega una cantidad de dinero al vendedor como señal de su intención de adquirir la propiedad. Sin embargo, en ocasiones, estos contratos pueden estar condicionados a la aprobación de un préstamo hipotecario, si el comprador necesita financiación para la compra y a la firma de dicho documento aún no la tiene.
¿Qué son las arras?
Las arras son una suma de dinero que el comprador entrega al vendedor, como garantía de que se llevará a cabo la compra. Existen diferentes tipos de arras: confirmatorias, penales y penitenciales. En el caso de las arras condicionadas a la aprobación del préstamo, se busca proteger al comprador en caso de que no obtenga la financiación necesaria.
Condición de Aprobación del Préstamo
Cuando un contrato de arras incluye la condición de que la compra está sujeta a la aprobación del préstamo hipotecario, significa que el comprador tiene un plazo determinado para solicitar y obtener la financiación. Si el préstamo no es aprobado dentro de ese plazo, el contrato puede considerarse nulo, y el comprador recuperará su dinero.
Ventajas para el Comprador y el Vendedor
Para el comprador, este tipo de contrato ofrece tranquilidad, ya que no se compromete a la compra si no puede financiarla. Para el vendedor, aunque puede parecer un riesgo, también puede ser beneficioso, ya que demuestra que el comprador está actuando de manera responsable y que tiene la intención de adquirir la propiedad, siempre que se cumplan las condiciones.
Conclusión
Los contratos de arras condicionados a la aprobación del préstamo hipotecario son una herramienta útil en el proceso de compra de una vivienda. Proporcionan seguridad y flexibilidad, permitiendo que ambas partes se sientan más cómodas en la transacción. Es recomendable que tanto compradores como vendedores consulten con un profesional del sector inmobiliario o un abogado para asegurarse de que todos los términos estén claros y protegidos.